Adaptación
Adaptar un texto narrativo para convertirlo en un texto teatral es un ejercicio exigente que también requiere de la imaginación, aunque, en principio, se podría suponer que la tarea pareciera más fácil en tanto que no hay que inventarse la historia. A mí me llama la atención cómo esta experiencia empieza a tornarse compleja, porque en el camino, uno puede empezar a pensar en el sinsentido que es tomar una historia que alguien ya formuló, para convertirla en otra cosa que de todas maneras debe remitirse, citar, evidenciar la versión “original”, por llamarlo de algún modo.
Como lo he venido conversando con los estudiantes de artes escénicas, la adaptación podría entenderse en un primer nivel, como la transformación de una historia que fue escrita en el modo narrativo, y debe expresar la misma historia, pero convertida y, ahí sí, “adaptada” al modo teatral. Lo que significa que, desde cierto punto de vista, tanto pragmático como reduccionista, hay que re-escribir la historia a través de diálogos y acotaciones.
Sin embargo, esta primera deducción lógica, va derivando en cuestionamientos de otra naturaleza, porque de ser así de simplista la resolución del asunto, adaptar sería una labor sencilla, fácil de abordar y casi que obvia. No obstante, en la medida en que se afronta el problema, uno va descubriendo el embrollo. Pues tampoco se trata simplemente de transcribir “literalmente” los pocos diálogos que seguramente puede tener la versión narrativa de la historia, ya sabemos que, en algunos cuentos o novelas, los escritores también incluyen diálogos.
Pese a que no hay que inventarse la historia, y por lo tanto pareciera que no hay que aportar “colores y materiales” a ese universo de ficción, lo cierto es que hay que fijarse en ciertos detalles que, para el modo teatral, resultan importantes, y tomar una serie de decisiones que proporcionarán a la adaptación esa particularidad que podríamos señalar como lo “original” de la adaptación.
Habrá que seguir dándole vueltas al asunto, aunque me parece que ya se empieza a notar que tal asunto, el de la adaptación dramática, también tiene su “gracia”.
Domingo 16 de marzo del 2025
Bogotá, Colombia.