El Chivato

Ignacio Aranguren y Vicente Galbete, Premio Max modalidad social 2025

Por su trabajo en el Taller de Teatro Escolar del lES Navarro Villoslada impulsando el movimiento del teatro en la educación y las aulas navarras

La Fundación SGAE da a conocer el Premio Max aficionado o de carácter social 2025. Modalidad social que ha sido otorgado a  Ignacio Aranguren  y  Vicente Galbete, por toda su trayectoria como docentes del Taller de Teatro Escolar del Instituto Navarro Villoslada de Pamplona (TTNV). El Comité Organizador de los Premios Max les reconoce con este galardón por el movimiento del teatro que impulsaron en las aulas y una trayectoria contrastada de casi cinco décadas como cantera de actores, creadores y público en Navarra.

Ignacio Aranguren (Pamplona, 1953) y Vicente Galbete (Pamplona, 1949) han sido dos piezas fundamentales del taller escolar en el instituto pamplonés, simbolizado en una sala de ensayos y actuaciones para 300 personas, con el ambiente de fondo y la alegría del devenir estudiantil. Aranguren, fundador del taller en 1978 y director del mismo hasta su jubilación en 2013, ha reconocido estar gratamente sorprendido: «Siento mucha alegría y sorpresa, además de gratitud a todos los que se están alegrando con este premio porque a veces se menosprecia el teatro escolar». Para Galbete, colaborador necesario del taller en la parte de escenografía, vestuario y difusión, «resulta muy halagador porque cuando te jubilas desapareces del globo».

Ambos docentes ya retirados recibirán el Premio Max aficionado o de carácter social. Modalidad social el próximo 16 de junio de 2025 en el Teatro Gayarre de Pamplona, durante la ceremonia de entrega de los 28º Premios Max de las Artes Escénicas – Pamplona Iruña.  Organizados por la Sociedad General de Autores y Editores, a través de su fundación, estos galardones cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona, el Gobierno de Navarra, el Ministerio de Cultura y Deporte a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM) y el grupo Eulen. La ceremonia será retransmitida a través de La 2 de Televisión Española, a través del Canal Internacional de RTVE y vía streaming por RTVE Play. 

Ignacio Aranguren (filólogo por la Universidad de Navarra, catedrático de Lengua y Literatura Españolas en Educación Secundaria, Premio Príncipe de Viana de la Cultura del Gobierno foral y autor de varios trabajos y manuales dedicados a la práctica escénica en el entorno educativo como El actor adolescente), puso en marcha este taller de teatro escolar con el propósito de hacer del teatro una herramienta pedagógica y social indispensable. Aunque en la actualidad su labor como docente ya retirado se centra en la formación teatral de los profesores (al proyecto se han sumado en los últimos años docentes como Javier Izcue, Juan Carlos Múgica, Ana Artajo o Ion Martinikorena), presume de haber organizado al menos un montaje al año (y ya van 46) y de haber sembrado la simiente del teatro en más de un millar de adolescentes, fidelizando a más de 7.000 espectadores por temporada. Dirigió la puesta en escena de obras como El tartufo de Molière, Historia de un caballo, adaptada de León Tolstoi, o El diario de Ana Frank, original de Albert Hackett y Frances Goodrich, montajes multipremiados en distintas ediciones de los Premios Buero Vallejo de Teatro Joven. 

«Cuando empezamos», defiende Aranguren, «no es que hubiera que hacer las cosas sin colaboración, sino más bien que te encontrabas con una proa del Titanic delante para hacerlas. El teatro escolar no tenía reconocimiento, era una gracia que se les ocurría a algunos profesores, que les hacía mucha ilusión y que tenía en contra a los gestores de los centros… Pero verdaderamente en estos últimos años ha cambiado muchísimo la cosa. Ahora tiene un reconocimiento. De hecho, hay enseñanzas especiales que tienen que ver con el teatro y las Artes Escénicas», recuerda Galbete. «A los dirigentes les pediría que se pasaran a ver alguna obra de teatro juvenil, encontrarían un escenario lleno de valores, solidaridad, entrega, ilusión y creatividad», expresa el fundador. 

Cantera de actores, creadores y espectadores 
Aranguren dibujaba un triángulo en una pizarra el primer día de la temporada para que todo el mundo tuviera claros los objetivos. En primer lugar, destacaba lo que el teatro puede aportar de compañerismo, de superación, de disciplina, valores educativos. En segundo lugar, presentaba el teatro como oportunidad para descubrir las capacidades expresivas, como escuela de expresión. Y desde el tercer vértice explicaba la indispensabilidad del concepto de comunicación, para llevar las obras a públicos jóvenes.

Sobre esa base, el Villoslada ha sido cantera de actores, creadores y públicos durante casi cinco décadas. «Tanto Alfredo Sanzol – autor, director y coordinador del Centro Dramático Nacional- como Natalia Huarte pisaron su primer escenario conmigo», por ejemplo. La interpretación de Natalia Huarte en La posadera le valió una beca de la Fundación Coca-Cola para estudiar en la RESAD de Madrid. «Ahí descubrí ya un filón, dije, madre mía, qué pedazo de actriz…. a ver si no la he estropeo…. De aquí ha salido mucha gente que ha encontrado su sitio en los oficios teatrales, no solo intérpretes, también técnicos de luces, oficinas de prensa… y sobre todo ha salido un ingente número de espectadores». Para Galbete (Premio Nacional de Innovación Educativa Francisco Giner de los Ríos, Nacional de Vestuario en los Premios Buero de Teatro Joven 2008 y Premio Navarro de Educación 2010) «este taller de Ermitagaña se convirtió al final en un ritual: teníamos un público muy leal». 

Teatro, educación y adolescencia
Sostiene Aranguren que el teatro, la educación y la adolescencia es una mesa con tres patas que hay que nivelar «muy bien, para que no tenga efectos secundarios, para que se maneje la ingenuidad. Y mucho cuidado porque puede hacer mucho daño: el teatro también puede ser profundamente deseducador, feria de las vanidades y también, en el peor de los casos, puede ser una pérdida de tiempo que genera muchas expectativas que hay que controlar».

Pese a ello, sostienen que es preciso trabajar con vocación e ilusión: dar para recibir. «Lo precioso es acompañar a los adolescentes en el descubrimiento del teatro y cómo a través del teatro se descubren a sí mismos», concluye. 


Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba