Josep Maria Mestres dirige a Jordi Bosch en ‘Mort d’un comediant’ en el Teatre Romea

La obra se representa desde el 25 de marzo
El Teatre Romea de Barcelona presenta ‘Mort d’un comediant‘, una obra de Guillem Clua dirigida por Josep Maria Mestres. El espectáculo está protagonizado por Jordi Bosch, Mercè Pons y Francesc Marginet Sensada y es una producción del Teatre Romea que se va a representar a partir del 25 de marzo.
Según Clua, “todos los autores, en algún momento de nuestra carrera, acabamos escribiendo sobre lo que significa el teatro para nosotros, y creo que solo podemos hacerlo cuando ya tenemos una cierta trayectoria, y en mi caso he querido hacerlo a través de la figura del actor”.
«Todo gira en torno a la figura de Llorenç Cardona y la función depende mucho de los giros argumentales que se van sucediendo”, explica el autor. En la obra, se establece una relación muy particular entre Adri, un joven cuidador que no tiene muchas nociones de teatro, y Llorenç Cardona, un hombre que se comunica con la gente de su entorno a través de los personajes que ha interpretado a lo largo de su carrera: “La relación entre los dos personajes nos da pie a acercarnos al oficio del actor, ya que, para Llorenç Cardona (el personaje interpretado por Bosch), hay una relación indisoluble entre su historia y la de sus personajes”.
El personaje interpretado por Mercè Pons, la sobrina de Jordi Bosch en la ficción, es «la clave de todo, ya que guarda un secreto que está ligado a Muerte de un viajante”. Y es que la obra está repleta, a través de la voz de Llorenç Cardona, de referencias a momentos y textos del teatro universal y contemporáneo: “Es un puzle en el que finalmente veremos que todas las citas tienen algo en común y todas tienen que ver con la figura de Llorenç Cardona”, avanzado Clua.
Josep Maria Mestres señala que “Guillem es uno de los mejores autores del país, tanto por el profundo conocimiento que tiene de cómo debe ser una obra, como por su manera de jugar con los giros argumentales para hacer avanzar la trama y su falta de pudor a nivel emocional, en el sentido de que no tiene miedo de ir a lugares que conmuevan al espectador”. Mestres, que ha valorado el valor añadido que supone dirigir una obra de nueva creación y tener la oportunidad de “darle cuerpo por primera vez”, remarca la idea de Clua de plantear la obra como una carta de amor al teatro: “El texto también pone el acento en el poder sanador, transformador, que tiene el teatro. Y es que la ficción nos hace crecer, nos da herramientas para afrontar la vida, para vivirla de una manera más plena”.
Sobre el trabajo interpretativo de Jordi Bosch, Mestres señala que “en la parte cómica, Jordi es un maestro. Controla perfectamente los resortes de la comedia, pero su personaje también tiene una gran carga dramática. Creo que es un reto interpretativo enorme y lo resuelve muy bien. Un personaje con un viaje interior tan fuerte es un regalo para cualquier actor”.